Me pregunto si soy pedante. Y la respuesta es sí. Y no me importa. Bastante me cuesta ser como soy. No voy a ponerme a cambiar para ajustarme al concepto de qué es ser espontáneo que circula por ahí. Si para mí ser natural es decir "epifanía" o "exultante", no sé porqué ha de ser peor que hablar de programas de la tele. Ser normal es una imposición atroz.
Me encanta la palabra epifanía. Gran palabra. Cómo me gustaría poder decirla en una conversación, poder decir: he experimentado una epifanía. Creo que un diálogo así sólo es posible si vives dentro de Cicely, Alaska (osea, en una serie de televisión).
miércoles, enero 22
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