miércoles, agosto 18

no busques, encuentra

Empaquetar, ir metiendo en cajas todo este papelerío que he acumulado en años, tiene la ventaja de que haces curiosos descubrimientos. Es como encontrarse un billete dobladito en el bolsillo de un viejo abrigo: siempre estuvo allí, y es tuyo, pero te alegras como si no lo fuese, como si te hubiese tocado en la lotería. Ese libro que creías perdido, una carpeta caída tras la cómoda que resulta que tiene dentro un cuento que te encantaba, un trozo de papel de seda, una postal preciosa, mira qué foto...
Pero, con lo que me entretengo con mis hallazgos, no creo que vaya a acabar ni en una semana, ni en un mes. Es como abrir un baúl del desván: lo que encuentres dentro, no importa lo que sea, da para entretenerse una tarde entera. Y cada panfleto, cada curiosidad tengo que revisarla, leerla, y entonces todo queda empantanado hasta que acabo... y vuelta a empezar.

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