martes, noviembre 20

número privado

Qué perversa compañía se dedica a llamarme por teléfono casi todos los días, adelantando cada vez la llamada un cuarto de hora. Y qué pretenderán. Porque cuando una vez me harté de ver otra vez el Número Privado en la pantalla, y contesté, me colgaron. Muy ominoso.
Osea que no es para venderme un seguro fingiendo que llaman de mi banco (desisten en cuanto les digo que me pasaré por la sucursal a preguntar). Ni para convencerme de que me ponga tele de pago, o teléfono: también me dejaron por imposible, siempre les digo que cuando me interese ya buscaré Yo la información. A los vendedores intempestivos se los sacude de encima cualquiera, preguntando lo primerito quién llama y porqué tiene tu número de teléfono.
Deben ser malignos, seguro, porque siempre suena el teléfono a la hora de comer o justo cuando te ataca la modorrilla de después. Momentos sagrados de tranquilidad y relajo, estropeados.
El odio que siento es sólo comparable al que me entra cuando, en un anuncio, suena un despertador, un timbre, un teléfono. Mis juramentos en tales momentos son de lo más excelente de la lengua castellana. La tele o la radio no lo han pagado todavía, pero ganas no me faltan (y no sólo en estas ocasiones).
También me dan ganas de imitar a Diógenes (no entiendo porqué el síndrome de acumular cosas toma el nombre de un tipo que no tenía nada). ¿Ni en el tonel me dejarán un rato de tranquilidad?

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Conmigo han cambiado ahora de actitud... desde hace una semana me llaman todos los días un par de veces entre las nueve y media y las diez de la mañana...
Un poco pesadito el privado ese...

Besines.

Anónimo dijo...

según parece, la tabarra es general: cuando les da por llamarte, te llaman (he leído por ahí que el truco es descolgar y dejarlo, hasta que sale quien sea que quiera venderte algo... al menos así sabes de qué va)
saludos