1. no tiene sentido tener esparcidas por ahí todas mis cosas mientras no las estoy utilizando, ensucian visualmente, y no me dejan espacio, así que voy a organizar y compactar todo en sus cajas, cajones, armarios, alacenas y demás dispositivos de almacenamiento. En el momento de guardar un objeto se ve si vale la pena el espacio que ocupa, respecto a su utilidad: los verdaderos trastos inútiles se manifiestan como tales porque es imposible encontrarles acomodo (excepto en la basura).
2. La vida útil de las cosas es mucho más larga de lo que normalmente se cree, y muchos objetos pueden tener una segunda vida cuando pierden su función original. Además, he tenido buenas experiencias últimamente arreglándome ropa en desuso, y buscando tesoros en los trasteros: es divertido y te da esa agradable sensación de estar poniendo tu propio sello en tu aspecto. Además, los objetos que tienen una historia te alejan de lo anodino, del adocenamiento.
3. También es el momento de dejar atrás todo lo que no necesitas, no usas, no te interesa de verdad. Es mejor prescindir de comprar libros que no tienes donde poner o de guardar más tiempo ese jersey que ya no te cabe. Concentrarse en lo esencial, aligerar la carga de menudencias que me rodea: concretando, ser más en menos.
miércoles, diciembre 31
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2 comentarios:
Estupendas resoluciones.
Te deseo un año 2009 maravilloso, Jueves.
Así, a lo tonto y de lejos, ya llevamos unos cuantos años compartiendo barrio virtual. Mola :)
Buen Año para tí también: es un placer tener vecinos así!
saludos y besos
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