Ratas voladoras.
Hoy he tenido un encantador despertar: con las claritas del día, empiezo a escuchar topetazos en la habitación de al lado, abro la puerta con cierta desconfianza, y me encuentro que una paloma ha entrado por la ventana, ha cagado en mi alfombra, y se golpea contra los cristales. He tenido que acercarme con cuidado, levantar la cortina y luego asustarla en la dirección correcta (me niego a intentar coger a uno de esos asquerosos bichos pulguientos y sarnosos)
Ahí no acaba la cosa. Cuando ya me había dormido, suena el despertador y, como cada mañana, voy al baño... otra paloma me contempla posada en el lavabo. Menos mal que ésta es más lista y sale tan campante volando por la ventana.
En fin, ya había sucedido que se colaran en mi cocina en cuanto dejo la puerta del balcón abierta (incidentes normales cuando se vive en un piso tan alto, como el no poder dormir las noches de viento o creer que la casa se hunde cuando hay tormenta). Pero ésto me parecía demasiado, hasta que he descubierto de dónde salen tantas: han derribado una vieja casa abandonada en mi manzana, que estaba atestada de fauna urbana, incluyendo palomas...
Ahora mi balcón está lleno de cagadas, no me atrevo a tender ropa a secar, ni a dejar todas las ventanas abiertas... ésto es oficialmente una plaga.
Debería criar halcones. Animalitos encantadores.
jueves, julio 10
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario