martes, junio 22
Pijama
Tengo uno de esos momentos en que la idea de adecentarme y salir a la calle se me hace de un trabajo enorme, inútil y un poco idiota (una actividad Sísifo, podría llamarse). Vamos, que me cuesta engancharme a la rueda de acciones mil veces repetidas, quitarte el pijama sabiendo que te lo tendrás que volver a poner, comprar cosas que ni te interesan, pero son necesarias, otra vez la misma rutina. Mi abuela solía quitarme estas tontunas diciéndome una de sus frases concluyentes: "para qué comes, entonces, si lo has de cagar". No anima, pero por lo menos te ríes un rato.
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