Algunos detalles que hacen agradable esta mi nueva ciudad:
1) puede que el mercado sea ruinoso, pero tiene encanto, y hay allí tal variedad de especies vegetales, animales e incluso humanas, tal bullir y vocear, que dan ganas de quedarse la mañana entera viendo el espectáculo; y además, hay alrededor los bares y churrerías más abarrotados y con los suelos más llenos de papeles y restos que he visto en mi vida
2) puede que el clima sea poco saludable, húmedo y contaminado a partes iguales, pero cada día es luminoso; y ahora empieza el calor, con esa ligereza que da el quitarse las mangas largas...
3) puede que la biblioteca sea pequeña, las librerías escasas y la vida cultural ausente, pero Sevilla, con todo lo que contiene, queda al alcance de seis euros y una hora y cuarto.
4) las terrazas, las cervecitas, los bares, la gente amable: son cosas que se pueden encontrar en muchos lugares, pero aquí son de superior cualidad.
Y así, entre fruterías primorosas, pescaderos de mandiles ensangrentados, olor a fritanga, (y ese cacho de cartón colgado, donde pone "hay cilantro", que veo según entro al mercado), voy encontrándome bastante feliz.
miércoles, abril 27
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