Llevo viendo estos comportamientos desde mi infancia (y ya no soy joven) y, en medio de tantas cosas que veo cambiar, tantas actitudes que se vuelven intolerables cuando antes eran comunes, ahí quedan otras para la posteridad, según parece.
1) el funcionario ausente (mental y/o físicamente): siempre está tomando café o salió a un recado o al médico o está enfermo o, si es que aparece, tiene un mal día. Su trabajo es algo que hace en esas horitas que le dejan libre sus ocupaciones particulares. Asume, con desparpajo, que se merece su sueldo sólo por existir (y quizás porque en algún tiempo, ya lejano, aprobó un examen).
2) el profesor soberbio: los estudiantes son, todos ellos, subhumanos, ignorantes e incultos, que merecen sus constantes desprecios. Ni siquiera considera sus posibles aptitudes, simplemente porque los estudiantes son jóvenes. La experiencia y la edad son el único grado de capacidad que reconoce. Sus clases siempre remiten al pasado, entonces sí que los estudiantes eran cultos y preparados: curiosamente, coincide con el momento en que el profesor era, a su vez, joven (y cae hacia finales de los sesenta generalmente).
3) la dependienta inaccesible: no te atiende, porque te ignora o porque se niega a cualquier petición que le hagas. No eres lo bastante sublime como para merecer su atención, ni para comprar en la tienda donde Ella trabaja. Quizás acceda a hacerte una indicación, bruscamente, para que te vayas cuanto antes y no molestes más. Si te vende algo, dejará claro que te está haciendo un favor.
4) el profesional informal: no tiene capacidad, ni preparación, para hacer el trabajo que se compromete a realizar, y por el que te está exigiendo dinero, pero, a trancas y barrancas, lo hace (y lo cobra). Sea fontanero o informático, tanto da: promete un arreglo, un trabajo sencillo, y, en cambio, causa daños estructurales de categoría grave (la ignorancia es muy atrevida). Su especialidad, a la que debería dedicarse, es la excusa elaborada, en la que invierte toda su creatividad e inventiva.
5) el ayuntamiento incoherente: iluminación navideña, ferias y fiestas vistosas, nunca faltan, mientras las aceras están rotas, hay boquetes en la calzada, apenas hay luces en la calle. Se inauguran monumentos, se rinde tributo a escritores famosos de la ciudad, y ésa es toda la vida cultural que se promueve. Del tráfico infernal, la inseguridad o la suciedad en las calles tienen la culpa los ciudadanos, claro, y el ayuntamiento se ocupa de recordarnos que es cosa nuestra arreglarlo, porque ellos están para otras cosas.
jueves, enero 24
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2 comentarios:
El tipo 1) es aún peor en la forma de funcionario interino pata negra ausente (mental y/o físicamente). De esos conozco a un par para echarles de comer aparte.
También tengo identificado a un profesor soberbio de alta gama. Una vez se vanaglorió de que había suspendido a toda su clase, el muy...
En cuanto a la dependienta inaccesible, personalmente me irrita el subtipo "camarero de bar que evita el contacto visual". Cuando por fin terminas llamándolo a voces te suele soltar un "que ya le he visto, hombre".
al final, todos ellos tienen algo en común: tratar a las demás personas como si fueran una plaga de seres molestos que pululan por ahí, demandando su Elevada Atención...
saludos y paciencia
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