1) los niños que fingen el llanto y lloran como muñecas de anuncio de tv
2) el acento exagerado, impostado, no sé si por parecerse a los humoristas de canalsur y resultar gracioso, o porque les avergüenza el acento propio (en ambos casos, seguramente tienen complejos, y quieren ser lo más estándar posible, al estilo de lo que vende la tele como correcto, sin distinguirse, ni diferenciarse, abrazados al estereotipo)
3) quienes dicen fiesta y alegría, cuando quieren decir ruido y multitudes
4) las risas forzadas, los chistes que se cuentan para esconder que no hay conversación
5) los saludos que se cruzan cuando las personas han seguido caminando y ya les separa media calle: a esa altura gritarse "me alegro de verte", sin siquiera volver la cabeza, suena tan mal como los besos ruidosos al aire, mua, mua, en un convite de boda.
domingo, marzo 9
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