lunes, marzo 3

La primavera no llega sólo al Corte Inglés: la tierra se mueve acarreándonos a todos por igual. Prueba de ello es que ya da el sol en mi cuarto, aunque sea apenas en una esquina y a las siete de la tarde. Esta sencilla evidencia del avance de las estaciones, me pone de buen humor. Me han entrado ganas de ir dibujando líneas en la pared, marcando su movimiento, hasta que en julio toda la casa esté a pleno sol la tarde entera. Falta mucho aún, pero hoy es uno de esos días soleados perdidos en el invierno, que parecen un espejismo.
Me gusta el invierno, de todos modos: contiene más variaciones y bellezas de las que se supone.

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