miércoles, abril 16

Vivir cerca de una iglesia tiene estas cosas. Como tener ruido de cornetas y tambores cada día de semana santa, a las doce de la noche, por ejemplo, y pensar que por menos multan a los bares. Pero, claro, todo esto es cultural. Y los bares no.
Otra curiosidad: tienes que informarte del recorrido de las procesiones, por si acaso se te ocurre salir a la calle a hacer las cosas que haces normalmente, tales como quedar con amigos, ir al cine o vete tú a saber qué. Hay que estar alerta para no quedarse bloqueado por el paso de una bella y cultural procesión, porque los devotos no te dejarán pasar.
Y finalmente, el íntimo estremecimiento al escuchar nombres como "la preciosísima sangre" (parece una frase de Buffy cazavampiros?) o "el sagrado corazón" (¿otras vísceras son menos santas?). Luego dirán que los dibujos animados son violentos.
Por si acaso algún alma delicada siente tentaciones de recriminarme mi actitud, aviso: no pienso enmendarme.

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