Estoy pensando que me voy a poner una venda. Y llevaré muleta. No es que me sirvan para nada, pero dan imagen. Es que, sin estas señales externas, nadie percibe que camino jodidamente y que no puedo estar de pie todo el tiempo del mundo.
Lo malo de estas pequeñas dolencias (como de las enfermedades internas) es que no se notan. Debería haber un uniforme para lesionados: con una gama de colores que indicase si uno desea hablar o no de su achaque, que también es importante (así, el tipo del brazo escayolado se ahorraría tener que explicar mil veces cómo fue).
Y otra señal para enfermos que se sienten de porcelana y desean que se les trate con delicadeza, no sé, una camiseta que diga "frágil" (los que nunca se hayan sentido así, no saben la suerte que tienen).
La vida sería más sencilla si se pudiesen lanzar estos pequeños avisos visuales antes de llegar a hablarse.
Desde luego, si tengo que coger el urbano, me llevo una muleta. Aunque me han recomendado que no la utilice. Es sólo para hacer notar mi cojera y conseguir asiento.
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(Me acabo de acordar de una anécdota sobre La Dama de las Camelias, que iba cada noche al teatro llevando un ramo de camelias blancas, excepto cuatro días cada mes, que las llevaba rojas, para advertir de que no recibiría visitas: impúdico y muy práctico, a la vez) Me parece que ya estamos rodeados de avisos visuales.
miércoles, septiembre 10
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