Llamo a mi madre por teléfono e intento que no se me note alterada la voz. A ella sí que se le nota. No nos decimos nada de particular. Sólo le pregunto si está viendo la tele, y ella me dice que sí. Éso es todo.
Ya no puedo ver más noticias. Ya no siento ni horror, ni miedo. No habrá consuelo para toda esa gente, no importa mi compasión. No hay nada que yo pueda hacer o decir.
jueves, marzo 11
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