viernes, febrero 7

De nuevo se me ha hecho muy tarde, distrayéndome en las tonterías con que me engaño para no hacer esas cosas tan serias que debería hacer (como dormir o estudiar). En estos momentos, cualquier cosa se te vuelve interesante, planes insensatos cobran urgencia, lecturas abandonadas te reclaman, todo parece un complot para atraerte a la perdición. Y no hay que dejarse ganar por las propias imaginaciones, al menos no del todo.

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