lunes, febrero 3

El calendario se vuelve loco, se descolocan los ciclos, el mundo pierde el ritmo. El ciclo de festividades navideñas no se cerraba hasta las Candelas, las luces del invierno. Se esperaba el frío, naturalmente.
Pero ahora todo se acelera, cambia con rapidez, sin dar tiempo a saborear nada. Pronto alcanzaremos al calendario de la alta costura, compraremos abrigos en agosto y la primavera empezará en febrero (ya sucede). Dándole vueltas al tiovivo, cada vez más deprisa.
Y nos sorprende que nieve en invierno, nos asusta el frío, las carreteras cerradas, las incomodidades, como si fuésemos a controlar el clima con un mando a distancia, todo arreglado de antemano en nuestro mundo planificado y perfecto: el invierno sólo es un decorado, un fondo cambiante en un escaparate.
Pero basta una ola de frío, unas nevadas, y parecemos despertar, viendo cómo nos puede tratar "mamá naturaleza", sintiendo la emoción de estar vivos en medio del mal tiempo. Y es que seguimos viviendo en un mundo incontrolable, donde cada día puede traer una novedad (o no).

No hay comentarios.: