viernes, mayo 9

Por la Boca Muere el Pez me ha provocado el escribir ésto:

Cómo descubrí a Paco Ibáñez (historia mítica)

Antes de que en mi casa hubiese ningún aparato de música, había una cinta de cassette. Era una cinta de Paco Ibáñez, que mi madre había comprado por un motivo: en la fábrica, en un arranque de apertura de la época, decidieron poner música durante el trabajo, música que los obreros podían aportar. Ya saben lo que aportó mi madre. El experimento duró poco y la cinta quedó guardada en un cajón. Hasta que, mediados los setenta, nos incorporamos al mundo hi-fi, comprando un radio-cassette de singular tamaño y resistencia (el armatoste todavía dura...). Y entonces escuché la cinta de Paco Ibáñez, sin saber de dónde había salido.

Pasó el tiempo y la moda, así que me olvidé del asunto. Pero se ve que las cosas que se aprenden en la infancia se olvidan con dificultad y volví a escuchar la dichosa cinta cuando ya estaba en la universidad: me pareció estupenda. Sólo fue otra más de mis extravagancias, como la de reconocer públicamente que no sabía quiénes eran Pablo Milanés o Silvio Rodríguez, cuando estaba en tercero de carrera (por lo visto, hay personas que creen que te inyectan su discografía completa al matricularte). Yo siempre he sido muy de barrio y el mensaje que escuchaba era el de La Polla Records (verdaderos profetas). Cuando supe más sobre esos cantautores, seguí manifestando mi indiferencia por ellos, en favor del rock duro y cosas así, con lo que me gané el anatema.
Pero siempre he salvado a Paco Ibáñez de la quema, entre otras cosas porque nunca fue reivindicado como suyo por la Secta del intelectual pacato de universidad de medio pelo que se cree muy alternativo porque va al cine club. No hubiera soportado tener algo tan bueno en común con ellos.

Así que Paco Ibáñez estuvo entre mis favoritos extraños, junto a Bob Marley, en los primeros noventa, cuando no los conocía nadie: éso me permitió comprar discos a módico precio. No es que presuma de precursora, es que siempre tengo mi cultivada parcelita de curiosidades pasadas de moda que me gustan mucho. Total, sólo hay que esperar sentada a que la moda te alcance. Ahora tengo un disco de Paco Ibáñez que se grabó en el Olympia de París, ocho meses antes de que yo naciera*, que es la envidia de todo el mundo. Fin (gracias, mamá!)

* con este dato, ya pueden adivinar mi edad con cierta aproximación

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